Estar enamorado dicen es lo mejor que te puede pasar en el mundo, pues tienes a alguien que te quiere con todos tus defectos, virtudes, que corresponde a tu cariño, que te entiende, que puedes compartir momentos de felicidad y a veces de dolor, y la lista podría continuar, pues estar el enamorado es algo tan indescriptible que faltan las palabras para hacerlo.
Hace algunos días me preguntaron si yo fuese capaz de andar con alguien de religión distinta a la mía, a lo cual conteste que no; la reacción de la persona que pregunto fue un poco de desagrado, pues por lo que vi, pensó que contestaría que sí; entonces sólo me dijo: “¡Qué poco romántico eres, no has estado enamorado!”. Pues exactamente eso es, aun no me he enamorado. No sé si sea miedo, no ver en alguien un buen prospecto o quizás por estar atado a la realidad.
Todos tenemos dos puntos de vista: los objetivos y los subjetivos; y en cuanto a amor se refiere, (por ahora) mi balanza se inclina por lo objetivo. Tomemos el ejemplo anterior si anduviera con alguien de religión de distinta, habría choques en cuanto a costumbres, pero lo que más me preocupa sería las duras opiniones de los padres tanto de mi parte como de la otra parte. En cuanto a gustos no soy muy exigente, con que la persona me parezca linda, tierna y agradable es suficiente, pero mi mente se pone a pensar enseguida, en que si toma, fuma o incluso se droga; muchas personas pasan por alto esto, pero como yo no lo hago, me gustaría estar con alguien que tampoco lo hiciera, no quiero tener que pasar por las “escondidas” para que haga lo que no puede hacer frente de mi.
Pero a pesar de que todo lo que digo suena muy anticuado, frívolo y “aseñorado”; no he hablado acerca de mi lado “subjetivo”. Pues también me han dicho que la persona que yo elija para amar estará muy atendida, pues sin que suene egocentrista, soy una persona detallista y considerada, pero sé que no es suficiente y se necesita de mucho más para que una relación de pareja funcione.
Por ahora esto es más o menos un panorama acerca de lo que pienso del amor, pero no deja de ser una simple opinión de alguien que aun no ha estado enamorado y que no deja preguntarse cómo será estar así; mientras tanto me quedo con estos pensamientos y esperaré a que Cupido haga de la suyas, para que vea si me trago mis palabras y ahora sea yo quien diga: “¡No has estado enamorado!”.
Recuerden dejar sus comentarios, que se agradecen todos, nos leemos en la próxima…


Tras dos intentos fallidos de esta entrada seguiré un consejo que me dieron por ahí, y simplemente escribiré lo que salga de mí…
Ya más de un mes ha pasado, tras haber salido de vacaciones; y la verdad he de confesar que hay días en los cuales me divierto mucho, otros que me ponen a pensar sobre lo que debo hacer y otros que de plano me da flojera recordar. Aunque la verdad que sería de las vacaciones sin el toque de flojera que todos le impregnamos.
Puerto Vallarta, Jalisco, 25 de junio de 1990.
Estos días han sido de verdad mucho mejores que días anteriores, creo que son una manera de hacer un equilibrio.
Mentir es un acto tan fácil de hacer, sólo abrir la boca y decir cosas que no son. Sirve de ayuda para salir de problemas a veces, pero ¿qué tan resistente es una mentira? ¿cuál es su punto débil? ¿cuánto puede llegar a durar?
Una vez leí en un blog que los amigos y compañeros de clases son como compañeros de guerra. Cuando pregunte el porqué de ese término obtuve como respuesta: “Es porque compartimos los mismos problemas y nos ayudamos unos a otros”. Me parecio muy curiosa la respuesta, pero ahora creo que tiene mucha razón la persona que lo dijo.