
En los días libres
10 diciembre 2011Por fin un día libre, tras tanto estrés, tareas, trabajos y demás deberes escolares. ¡Es tiempo de aprovechar y salir un rato! Nos dijimos unos a otros. Así que tomamos nuestras carteras y las llenamos con algunas monedas y billetes.
“No puedo gastar demasiado” dijo alguien, así que procuramos no olvidar toda cosa en la cual tengamos que intercambiar nuestro dinero.
Tomamos un camión, el primer número a la lista mental que guardamos, mientras platicábamos y nos agitábamos al vaivén del movimiento.
Llegamos al restaurant, pedimos nuestros platillos favoritos del lugar, tan deliciosos como siempre. Ha llegado la cuenta, hora de sumar dígitos a la lista otra vez.
Que sería de una buena tarde sin algo dulce, así que nos apresuramos a llegar a la heladería predilecta de nuestro paladar. Comimos ese dulce sabor helado y compartimos de nuestro cono a los demás; pero no lo olviden, deben agregar otro precio más.
Ahora caminemos sin rumbo, esperando encontrar algo extraordinario. Una tienda encontramos, donde hicimos parada; un señor con sus esquites rechazaba un no como respuesta; un nuevo establecimiento de pays nos hizo una atenta invitación. Y tras diferentes lugares, comida, platica, risas y varios pasos, llego la noche obligándonos regresar a casa.
Haciendo el recuento de todo lo que hicimos, no pudimos evitar sonreír al saber que…
AL FINAL NO NOS SALIERON LAS CUENTAS.